Desde hace tiempo venía pensando en estudiar inglés en el extranjero. Aunque en el pasado no fue una prioridad en mi vida, con el paso de los años fui comprendiendo lo importante que es dominar este idioma, no solo desde lo laboral o profesional, sino también para viajar y conectarse con el mundo. Poco a poco, algo dentro de mí empezó a decirme que había llegado el momento de ir un paso más allá: no solo estudiar inglés, sino vivirlo.
Y así, una vez que tomé la decisión de vivir la experiencia de estudiar inglés en el extranjero, con más preguntas que respuestas, comencé a buscar información que me brindara algo de orientación. No solo quería aprender un idioma, sino también cambiar de ambiente, reconectar, salir de la rutina y, por qué no, cumplir un viejo sueño personal.
El inglés, las dudas… y las ganas
Sabía que quería perfeccionar mi inglés. Pero esta vez no quería un curso virtual más, ni una app de celular. Quería algo inmersivo, real, presencial. Un lugar donde pudiera practicar en la calle, en un supermercado, en la playa. Donde no solo aprendiera vocabulario, sino que también me animara a usarlo.
La incógnita era:
- ¿Dónde hacerlo?
- ¿A qué escuela confiarle mi tiempo, mi dinero y mi ilusión?
- ¿Qué ciudad elegir para vivir por varios meses?
- ¿Cómo manejar el tema de la visa, el alojamiento, la edad…?
La búsqueda de sol, playa… y algo más
Además del inglés, había algo que no quería resignar: el sueño de vivir unos meses cerca del mar, en una ciudad con movimiento, sol y calidad de vida. Sentía la necesidad de salir del frío, buscar vitamina D, sentirme activa, tener cerca la playa, pero también cafeterías, museos y cultura.
Quería todo eso junto. Y Florida —más específicamente, Miami— tenía ese equilibrio perfecto entre ciudad cosmopolita y playa azul.
MILA no fue solo una opción más
Después de mucho investigar y comparar escuelas, una me llamó la atención por cómo se comunicaban, por sus valores y por los comentarios positivos de estudiantes reales: MILA – Miami International Language Academy.
Al principio, envié un formulario de contacto sin muchas expectativas. Pero lo que sucedió después fue lo que cambió todo.
La charla que marcó la diferencia
Tuve la suerte de ser atendida por Santiago, un veinteañero uruguayo que trabaja en atención al estudiante en MILA, y que también había pasado por esta misma experiencia de ser extranjero, con sueños, dudas y trámites por resolver.
Santiago no solo me explicó todo con claridad —desde los pasos migratorios, los tipos de programas, la visa F‑1, los costos—, sino que me escuchó. Entendió que no se trataba solo de dar información técnica, sino de atender a alguien con preguntas reales, interés genuino y ciertas inquietudes.
Y fue eso lo que me convenció. No me trataron como un número ni me recitaron un guion. Me hablaron con humanidad. Y eso marca una diferencia enorme cuando estás por tomar una decisión que implica no sólo dejar tu país por algunas semanas o meses, sino la inversión, el encontrar donde vivir en ese tiempo, la adaptación a otra cultura, etc…toda una gran movida no sólo externa sino interna también.
¿Por qué elegí MILA?
Después de esa charla inicial, me tomé el tiempo de investigar bien todo. Y encontré que MILA tenía lo que yo buscaba:
- ✅ Acreditación oficial por CEA (Commission on English Language Program Accreditation)
- ✅ Autorización para emitir el formulario I‑20 necesario para solicitar la visa F‑1
- ✅ Cinco sedes en zonas seguras y atractivas: Boca Ratón, Boston, Jacksonville, Miami y Orlando
- ✅ Programas adaptables: cursos de inglés intensivo, negocios: desde básico hasta proficient.
- ✅ Comunidad multicultural y testimonios reales de alumnos que ya estudiaron allí y lo recomiendan
Todo me cerró. Me pareció una escuela con respaldo, con buena vibra, bien ubicada, y sobre todo, con un equipo humano que te acompaña desde el día uno.
A punto de dar el salto
Aunque aún no tengo la fecha definida del comienzo de mis clases de inglés en Miami, sí tomé una decisión: y es que seguramente comience esta próxima etapa de estudiante de inglés en MILA.
Por ahora, me encuentro en el proceso de preparación y organización, con mucha ilusión y entusiasmo por lo que viene. Y mientras tanto, escribo esto con la esperanza de que mi historia inspire a otros, y quizás también como una forma de agradecer. Porque cuando una institución no solo te responde rápido, sino que te acompaña de verdad, eso merece ser contado.
Aprender inglés… y algo más
Porque en el fondo, no se trata solo de aprender inglés. Se trata de volver a creer en uno mismo, en los cambios, en la posibilidad de empezar de nuevo. Se trata de abrazar los desafíos con coraje, incluso cuando no se tienen 20 años, sino sueños más maduros.
MILA es parte de esa historia que estoy por escribir. Y si están leyendo esto… tal vez quieran acompañarme en el camino, como estudiante… o como creadora de contenido que cree en lo que comunica.
¿Por qué cuento todo esto?
Porque quiero demostrar que hay historias reales detrás de cada decisión de estudiar en el extranjero o de reinventarse en la vida, sin importar la edad o el momento en que se elija dar ese paso. Y que hay escuelas —como MILA— que no solo enseñan inglés, sino que facilitan que la experiencia sea realmente útil desde el primer contacto.
¿Estás list@ para dar el salto y vivir tu propia experiencia aprendiendo inglés en Miami?
No esperes más, investiga, compara y elige la escuela que te haga sentir inspirado/a.
Y si quieres, cuéntame en los comentarios qué buscas tú en una escuela de inglés o cuál ha sido tu experiencia. ¡Me encantaría leerte y ayudarte en este camino!
Recuerda: nunca es tarde para aprender. Y si es frente al mar, mejor aún.
Por Marina Ciri.


gracias por el dato!
De nada! espero te sea útil!